Martes 31 de marzo de 2026

Mons. García Cuerva en Domingo de Ramos: 'La propuesta de Dios es con todos'

  • 31 de marzo, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
En el inicio de la Semana Santa, el arzobispo porteño llamó a superar el individualismo y a asumir una fe comprometida, cercana al sufrimiento y con mirada amplia de la realidad.
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La comunidad de la parroquia Tránsito de la Santísima Virgen María, en el barrio porteño de Balvanera, celebró el Domingo de Ramos en un clima de profunda solemnidad y comunión. La celebración comenzó con la bendición de los ramos de olivo y continuó con la Eucaristía presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva.

A la luz del Evangelio que recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén, el prelado invitó a reflexionar sobre el sentido de la cruz y el mensaje de fraternidad que brota de ella. "La propuesta de Dios es con todos", afirmó, al tiempo que advirtió sobre la vigencia del "sálvate a ti mismo" como expresión de una lógica individualista que contradice el Evangelio.

En ese marco, sostuvo que Jesucristo no propone salvarse en soledad ni a costa de los demás, sino construir vínculos solidarios y fraternos. Sobre la base de una expresión de Benedicto XVI, recordó que "la cruz nos hace hermanos", y llamó a dejar de lado las culpas para asumir una responsabilidad compartida por el prójimo.

El arzobispo porteño también puso el acento en la cercanía con el dolor, al destacar la figura del centurión que, al contemplar la Pasión, se deja interpelar y reconoce a Jesús como Hijo de Dios.

"Nosotros como cristianos no podemos estar lejos del dolor; tenemos que sentir que el dolor de mi hermano es propio", expresó.


Finalmente, animó a los fieles a renovar su fe con valentía, proclamando a Cristo como Señor de la vida y de la historia, especialmente en el camino hacia la Pascua.

La cultura de la indiferencia ante el sufrimiento ajeno
En su homilía habitual desde la catedral metropolitana, transmitida por televisión, monseñor García Cuerva profundizó estas ideas al comentar el relato de la Pasión según el Evangelio de san Mateo.

Allí propuso identificar dos actitudes presentes en el texto: por un lado, la de quienes se burlan de Jesús y repiten "sálvate a ti mismo", reflejo -según explicó- de una cultura centrada en el interés personal, el éxito individual y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

Frente a esta lógica, insistió en que el mensaje cristiano es diametralmente opuesto: Dios quiere salvar a todos. Por eso, subrayó que no se trata de un "sálvese quien pueda", sino de una apuesta decidida por la fraternidad, la paz y el bien común, incluso en contextos marcados por la violencia y la guerra.

En segundo lugar, el arzobispo se detuvo en la figura del centurión, a quien presentó como modelo de fe. Destacó que su confesión nace de una mirada amplia de los acontecimientos, de su cercanía concreta al sufrimiento de Jesús y de su libertad interior para no dejarse manipular por la opinión dominante.

En ese sentido, advirtió sobre el riesgo de analizar la realidad de manera superficial o mediada únicamente por redes sociales, y llamó a comprometerse con lo que sucede en la vida concreta, "con los pies en la tierra" y desde la experiencia directa.

Finalmente, exhortó a los fieles a ser testigos valientes del Evangelio, al sostener la esperanza y trabajar por la paz, aun cuando esta parezca desoída. "Seguimos creyendo y apostando por la paz", afirmó, e invitó a vivir la Semana Santa como un tiempo de conversión y compromiso.

Monseñor García Cuerva concluyó con la enseñanza de Benedicto XVI sobre la cruz como fuente de fraternidad, y animó a que, en medio de un mundo herido por la violencia, los cristianos sean auténticos constructores de paz.+