Mons. Lozano: 'Jesús nos llama a salir de nuestras tumbas'
- 22 de marzo, 2026
- San Juan (AICA)
El arzobispo de San Juan de Cuyo reflexionó sobre Lázaro y alentó a renovar la fe, atravesar el dolor con esperanza y redescubrir el Bautismo como experiencia viva.
El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, ofreció una reflexión para el último tramo de la Cuaresma centrada en el Evangelio de la resurrección de Lázaro, en la que invitó a renovar la fe y a abrirse a la vida nueva que Cristo ofrece.
Al meditar sobre la escena evangélica, el prelado destacó que "la muerte de Lázaro no es sólo el telón de fondo de un milagro, sino una experiencia que nos interpela en la propia fragilidad", y subrayó que Jesús comparte el sufrimiento humano: "Dios no es ajeno a nuestro dolor: se hace cercano, lo habita y lo transforma en esperanza".
En ese sentido, recordó que ante la incertidumbre y las preguntas humanas, Cristo responde con una promesa: "El que cree en mí, aunque muera, vivirá", y afirmó que "nuestra fe se forja en el crisol del dolor, pero se fortalece en la certeza de una vida nueva".
Un llamado a dejar las "tumbas"
Monseñor Lozano también puso el acento en la actualidad del mandato de Jesús: "¡Lázaro, ven afuera!", al señalar que "es una orden que resuena hoy para cada uno de nosotros".
"Todos tenemos 'algún lugar de muerte' del cual salir: tumbas de miedo, de pecado, de desesperanza, de desánimo", advirtió, y agregó que "Jesús también nos llama por el nombre y nos invita a desatarnos de todo lo que nos retiene e inmoviliza".
Asimismo, afirmó que esta escena es un anticipo de la Pascua: "La vida de Lázaro se convierte en signo y anticipo de la victoria definitiva sobre la muerte".
La fe que da sentido y se comparte
Al referirse a la confesión de Marta, el arzobispo señaló que "la fe no elimina el dolor, pero lo transforma; no borra las preguntas, pero da sentido y horizonte".
También remarcó la dimensión comunitaria del creer: "El testimonio de los que han experimentado la acción de Jesús mueve a otros a creer: la fe es contagiosa, se expande en comunidad".
Bautismo y camino pascual
En su reflexión, monseñor Lozano destacó que "el culmen del camino catecumenal es el bautismo: morir a la vida vieja y resucitar a la vida nueva en Cristo", y precisó que no se trata de "un rito del pasado", sino de "un llamado permanente a dejar las vendas y vivir como resucitados".
Finalmente, animó a vivir este tiempo litúrgico como una oportunidad de renovación: "Que este tiempo nos anime a dejarnos renovar por el agua viva del Espíritu, a salir de nuestras sombras y a vivir la alegría pascual".
El arzobispo también dio gracias a Dios por sus 26 años de ministerio episcopal, que celebrará el 25 de marzo, y encomendó su camino a la Virgen, confiando en su cuidado maternal.+
