Mons. Lozano: '¿Más de lo mismo?'
- 22 de febrero, 2026
- San Juan (AICA)
El arzobispo invitó a vivir la Cuaresma como una oportunidad de conversión personal y comunitaria, con gestos concretos de oración, caridad y un ayuno que alcance el modo de hablar y vincularse.
El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, reflexionó sobre el sentido de la Cuaresma en una columna titulada "¿Más de lo mismo?", en el marco del primer domingo de este tiempo litúrgico, e invitó a vivirlo como una oportunidad de renovación personal y comunitaria de cara a la Pascua.
Al recordar un diálogo con un adolescente que le preguntó por qué celebrar cada año la Semana Santa "si ya sabemos cómo termina", el arzobispo reconoció que, aunque el desenlace es conocido, su incidencia en cada persona varía según el modo en que se vive. En ese sentido, advirtió que para muchos la Cuaresma puede parecer una repetición de rituales y palabras ya conocidas, y planteó la necesidad de preguntarse qué espera Dios de cada uno y qué espera cada uno de Dios.
Monseñor Lozano señaló que la sociedad empuja a buscar comodidad y evitar desafíos, lo que en la vida de fe puede traducirse en rutina y "modorra espiritual". Definió esa actitud como un letargo que impide crecer y aleja del corazón del Evangelio, y afirmó que la Cuaresma es un tiempo para "romper el molde" y dejarse sacudir por el Espíritu.
Al referirse al Evangelio del día, invitó a entrar con Jesús en el desierto y contemplar las pruebas y tentaciones que experimentó, destacando que el camino para vencer fue la Palabra de Dios. Subrayó que esas pruebas se hacen presentes hoy en quienes sufren soledad, enfermedad, tristeza, tentaciones y dudas, y llamó a acompañar a quienes luchan o buscan sentido, viviendo una comunión concreta y solidaria. Animó también a rezar cotidianamente unos por otros con la súplica: "no nos dejes caer en la tentación".
El prelado subrayó que la fe no es solo adhesión doctrinal ni cumplimiento de normas, sino ante todo un encuentro con Jesús vivo, que se vive de manera personal y también comunitaria. En ese contexto citó el Mensaje para la Cuaresma 2026 de León XIV, quien exhorta a que parroquias, familias y comunidades recorran un camino compartido, donde la escucha de la Palabra de Dios y del clamor de los pobres y de la tierra se conviertan en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real.
Asimismo, destacó la propuesta del Papa de practicar una forma concreta de abstinencia: evitar palabras que hieren, el juicio inmediato, hablar mal de quienes están ausentes o incurrir en calumnias. "Empecemos a desarmar el lenguaje", citó.
El obispo sanjuanino lamó a no vivir la Cuaresma sin escuchar el clamor de los pobres, los enfermos y los abandonados, recordando que Jesús se identifica con quienes sufren. Propuso como gesto concreto disponer en el hogar un sobre o una caja para guardar el dinero ahorrado por las privaciones cuaresmales y, al finalizar el tiempo litúrgico, destinarlo a una obra de caridad cercana.
Al conclir, monseñor Lozano expresó que, aunque cada año se celebran los misterios pascuales, nunca se viven de la misma manera, porque cambian las circunstancias y los desafíos. Afirmó que la Cuaresma no es "más de lo mismo", sino una oportunidad para dejar que Dios sorprenda, transforme y conduzca a una Pascua renovada.+
