Domingo 22 de febrero de 2026

León XIV pidió dar espacio al silencio y meditar la Palabra de Dios durante Cuaresma

  • 22 de febrero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En el Ángelus dominical, el Papa pidió transitar este camino de 40 días hacia la Pascua "escuchándonos unos a otros, en las familias, en los lugares de trabajo y en las comunidades".
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En el primer domingo de Cuaresma, el papa León XIV presidió este 22 de febrero el Ángelus ante los fieles que se acercaron a participar de la oración mariana en plaza de San Pedro. 

Haciendo énfasis sobre el contexto de los 40 días de pruebas y desafíos que experimentó Jesús en el desierto, el Papa se refirió al significado de este camino que precede a la Pascua, al que describió como "luminoso".

Penitencia para hacer florecer la vida
León XIV puso especial énfasis sobre la "vida", tanto al comentar las dificultades que enfrentó Jesús como al relacionarlas con el cristiano de hoy. Aseguró que la penitencia que enseña el Evangelio no es, por lo tanto, un fin en sí misma, sino un camino hacia la alegría plena; no es simplemente una herramienta para afrontar las propias limitaciones, sino una oportunidad para "superarlas y vivir", dijo.

"La liturgia, con esta Palabra de vida, nos invita a considerar la Cuaresma como un itinerario resplandeciente en el que, con la oración, el ayuno y la limosna, podemos renovar nuestra colaboración con el Señor para hacer de nuestra vida una obra maestra irrepetible", subrayó. 

Y continuó: "Se trata de permitirle eliminar las manchas y curar las heridas que el pecado haya podido causar en ella, y de comprometernos a hacerla florecer con toda su belleza hasta alcanzar la plenitud del amor, que es la única fuente de felicidad verdadera".

Riqueza, fama, poder: sustitutos de la alegría
El obispo de Roma citó a San Pablo VI cuando dijo que la penitencia, lejos de empobrecer la propia humanidad, la enriquece, purificándola y fortaleciéndola. Consciente del desánimo que puede caracterizar el desafío del mal y de la atracción por "caminos de plenitud menos exigentes", León XIV advirtió también contra la ilusión de la riqueza, la fama y el poder.


"Estas tentaciones, que también fueron las de Jesús, no son más que pobres sucedáneos de la alegría para la que fuimos creados y que, al final, nos dejan inevitable y eternamente insatisfechos, inquietos y vacíos", manifestó.

Finalmente, siguiendo los pasos de San Agustín, el Papa exhortó a fortalecerse en la fuente de la oración y las obras de misericordia. También se refirió al silencio, el cual es cada vez más escaso en tiempos actuales, y animó a encontrarlo y a expandirlo mediante sacrificios concretos.

"Demos espacio al silencio, apaguemos un poco los televisores, la radio y los smartphones. Meditemos la Palabra de Dios, acerquémonos a los sacramentos; escuchemos la voz del Espíritu Santo, que nos habla al corazón, y escuchémonos unos a otros, en las familias, en los lugares de trabajo y en las comunidades. Dediquemos tiempo a los que están solos, especialmente a los ancianos, a los pobres y a los enfermos. Renunciemos a lo superfluo y compartamos lo que ahorramos con quienes carecen de lo necesario", finalizó.+