Martes 17 de febrero de 2026

Card. Rossi: El buen cristiano no usa máscaras, sino que ama al prójimo

  • 17 de febrero, 2026
  • Córdoba (AICA)
El arzobispo de Córdoba llamó a vivir una fe sin rigideces ni apariencias, con un corazón sincero y coherente entre la celebración litúrgica y la vida cotidiana.
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El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ, presidió la misa radial emitida por Cadena 3, que fue celebrada en la parroquia San Juan Evangelista del barrio Vélez Sársfield y concelebrada por el presbítero Pablo Liendo.

Durante la celebración, el purpurado saludó a quienes seguían la transmisión desde sus hogares, hospitales, centros de salud y lugares de detención, y destacó que Jesús "no vino a abolir la ley, sino a darle un cumplimiento perfecto". Subrayó que, si bien ninguno puede cumplir plenamente la voluntad de Dios, Cristo sí lo hizo con una vida entregada por amor al Padre, ofrenda que -señaló- se actualiza en cada Eucaristía.

El arzobispo advirtió que el cumplimiento moral puede percibirse como una limitación de la libertad, pero sostuvo que la verdadera libertad se alcanza cuando el querer humano se armoniza con la voluntad de Dios. En ese sentido, afirmó que la exigencia del Evangelio no es meramente externa, sino que apunta al corazón.

Al referirse a las lecturas del día, mencionó el libro del Eclesiástico, que remarca la libertad del ser humano para aceptar o rechazar la voluntad divina, con consecuencias de vida o muerte. También aludió a san Pablo, quien anuncia la sabiduría de Dios preparada "para nuestra gloria antes que existiera el mundo".

En su comentario al Evangelio según san Mateo -en el marco del Sermón de la Montaña-, explicó que Jesús exige una justicia superior a la de los escribas y fariseos. Remarcó que el Señor no agrega nuevas normas externas, sino que va a la raíz de los actos: el corazón. Así, no solo se trata de no matar o no cometer adulterio, sino de revisar las iras, los deseos y las intenciones.

El cardenal Rossi citó enseñanzas del papa Francisco, quien advertía sobre el riesgo de una observancia meramente exterior de la ley. Señaló que la rigidez y el legalismo pueden llevar a un elitismo que analiza y clasifica a los demás en lugar de facilitar el acceso a la gracia, y recordó pasajes de Evangelii Gaudium donde se denuncia una religiosidad centrada en la apariencia más que en el amor a Dios y al prójimo.

En esa línea, explicó el sentido de la actitud "farisaica" como la seguridad autosuficiente de quien se considera justo por cumplir normas externas, pero descuida la caridad y el testimonio cotidiano.

Al acercarse el inicio de la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza, reflexionó sobre el sentido histórico y religioso del carnaval, e invitó a "dejar caer las máscaras" para presentarse ante Dios con un corazón sincero.

Por último, pidió la gracia de reconocer lo que hay en el propio corazón, elegir el bien y vivir el mandamiento nuevo de Jesús: "Ámense los unos a los otros como yo los he amado".+