Jueves 5 de febrero de 2026

Guatemala: los obispos miran al futuro con esperanza pese a las graves dificultades

  • 5 de febrero, 2026
  • Ciudad de Guatemala (AICA)
Tras los motines carcelarios y los ataques de pandillas a policías, la conferencia episcopal pidió transparencia y legalidad en las próximas elecciones.
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Los obispos de Guatemala expresaron una vez más el pesar de la Iglesia local por los motines que estallaron el 17 de enero en varias cárceles del país centroamericano, seguidos de varios atentados que costaron la vida a 11 policías.

Todos los motines fueron orquestados por Barro 18, una de las pandillas más poderosas y peligrosas del país, que pretendía persuadir al estado para que flexibilizara las condiciones penitenciarias de muchos de sus reclusos.

La creciente crisis carcelaria en varias localidades, con las consiguientes muertes y lesiones, así como el temor generalizado entre la ciudadanía, demuestra la ingobernabilidad del sistema penitenciario, especialmente ante la proximidad de las elecciones secundarias. 

Dolor y consternación
"Expresamos nuestras condolencias a las familias de las víctimas de la violencia y reiteramos nuestro deseo de fortalecer la pastoral penitenciaria", escribieron los obispos en su documento final, tras la Asamblea plenaria.

El fenómeno de los motines carcelarios en Guatemala no es reciente. "Viene de décadas y se agravó en los últimos años con la detención de bandas de narcotraficantes", declaró a los medios vaticanos monseñor Rodolfo Valenzuela Núñez, obispo de Verapaz, Cobán, y recientemente nombrado presidente de la Conferencia Episcopal Guatemalteca (CEG). 

Monseñor Rodolfo Valenzuela Núñez

"El personal penitenciario", continuó monseñor Valenzuela, "no recibe salarios adecuados, lo que lleva a la aceptación de sobornos que generan liderazgo entre los reclusos. Las autoridades, entonces, se ven obligadas a manipular la ley. Y los jueces y demás funcionarios encargados de administrar justicia no siempre son honestos. Llamamos a una conversión, entendida como un cambio de mentalidad, hacia el bien común".

Estabilidad democrática
La importancia de las elecciones de segundo término, que conducirán al nombramiento de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral y del Tribunal Constitucional, así como a la selección del Contralor General de la República, el Fiscal General de la República y el Fiscal General del Ministerio Público, se desarrollará en un clima sociopolítico intenso, donde las cuestiones de seguridad y legalidad no pueden ignorarse por completo. Por ello, la Conferencia Episcopal instó a las Comisiones de Candidatura, al Congreso de la República y a los demás órganos involucrados a actuar con honestidad, conciencia social, responsabilidad constitucional, respeto al Estado de derecho, apego al marco legal, transparencia y pluralismo político para seleccionar profesionales que demuestren capacidad, idoneidad y honestidad. 

"La estabilidad democrática, la seguridad jurídica y la confianza ciudadana en las instituciones públicas están en juego. En esta coyuntura, el compromiso de los laicos cristianos se vuelve esencial", sostienen los obispos. 

"Hay, explicó Valenzuela, profesionales cristianos católicos, pero también evangélicos, a quienes hay que animar a asumir el riesgo de participar. E insistimos en este estímulo: cada uno debe actuar según su propio carisma y con la libertad de los hijos de Dios".

Reformas urgentes
Existe también otro asunto muy importante para la Iglesia local: la reforma de la ley de orden público de 1965, que ya no parece abordar las emergencias sociales actuales. Esta petición la expusieron los obispos en su documento final. El arzobispo Valenzuela sostiene que "si en 1965 el problema social más grave era el enfrentamiento entre la guerrilla y el ejército, ahora las cosas cambiaron: es necesario contener el crimen organizado, incluso con conexiones internacionales, y las bandas cada vez más agresivas. Además, es necesario reformar las normas relativas a la garantía de la libre expresión, una garantía que hoy debe enfrentarse a las redes sociales y la inteligencia artificial". 

Los obispos señalan al padre Augusto Ramírez Monasterio, sacerdote profeso de la Orden de los Frailes Menores, por cuya próxima beatificación expresaron profunda y sentida alegría, como modelo de compromiso cristiano y fidelidad a los principios morales.+