Las Misioneras Clarisas realizaron Ejercicios espirituales y de formación en Córdoba
- 18 de febrero, 2026
- Córdoba (AICA)
La Congregación fundada por la Madre María Inés Teresa Arias, en Cuernavaca (México) en 2004, lleva 22 años de presencia en el país.
Las Hermanas Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento con el padre Miguel Margoneri
Las Hermanas Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento realizaron sus Ejercicios Espirituales, guiadas por el padre Miguel Margoneri en la Casa de las Hermanas del Buen Pastor, en Barrio Alta Córdoba, de la capital provincial, en la primera semana de febrero.
Después del retiro, los días 9 y 10 de febrero, participaron de un Taller de Formación: "El Autoconocimiento, herramienta de crecimiento Personal y Comunitario - Vida y Vocación de Madre María Inés", a cargo del psicólogo, licenciado Rubén H. Castro y la hermana Marlene Sánchez.
Las religiosas llegaron al país hace 22 años, en 2004, invitadas por monseñor Fernando Maletti, por aquél entonces obispo de San Carlos de Bariloche.
La Congregación fue fundada en Cuernavaca (México) por la beata María Inés Teresa Arias, -en proceso de canonización-, quien "con mucha visión profética y lectura de su época", marcó con su lema: "Urge, que Él reine", el horizonte que se abría en el mundo y el espíritu de su presencia, en todos los continentes.
La Congregación cuenta actualmente con unas 700 religiosas, distribuidas en distintos lugares del mundo. La comunidad residente en la Argentina, está compuesta por religiosas de México, Costa Rica y Nigeria, distribuidas en dos casas: "Casa de San Antonio Oeste", en Río Negro y la "Casa Parroquial de Santo Cristo" Barrio Observatorio (Córdoba-Capital). Hasta hace muy poco contaban también con una casa en San Carlos de Bariloche.
Las religiosas -destacan desde la congregación- "llevan su apostolado evangélico y catequístico a los más necesitados, los marginados, los que viven en las periferias humanas, niños y adultos precarizados, buscando que mujeres y hombres se encuentran con un Dios Misericordioso y abrazador; un Dios, de la esperanza y de rostro humano".
Y concluyen que "poner la mirada en el Santísimo Sacramento y lanzarse al mundo, las lleva a vivir en la alegría y pobreza evangélica, con espíritu de castidad y obediencia en sus vidas aquí o allá".+
