León XI: La formación cristiana exige paciencia, acompañamiento y custodia
- 6 de febrero, 2026
- Ciudad del Vaticano (AICA)
El Papa se dirigió a los participantes en la asamblea plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y subrayó la importancia de la formación cristiana.
León XIV con los participantes en la asamblea plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida (VaticanMedia)
El papa León XIV ofreció este viernes una hoja de ruta para quienes participan en la formación cristiana, destacando la importancia de cuidar la vida humana en todas sus etapas, especialmente cuando se trata de prevenir el abuso.
"Es fundamental promover en nuestras comunidades aspectos formativos orientados al respeto de la vida humana en todas sus fases, en particular aquellos que ayudan a prevenir toda forma de abuso de menores y de personas vulnerables, así como a acompañar y sostener a las víctimas", afirmó el papa León XIV en su discurso a los participantes en la tercera asamblea plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.
La asamblea plenaria tuvo lugar del 4 al 6 de febrero en Roma y se centró en el tema "'Hasta que Cristo sea formado en ustedes' (Gal 4,19): La formación de los laicos en la vida cristiana y la experiencia de los Encuentros Mundiales".
En su discurso, el pontífice reflexionó sobre varios elementos importantes de la formación cristiana que pueden ser útiles a quienes participan en esta importante tarea, como la "dimensión comunitaria".

El Papa León XIV y el cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida
Es la Iglesia la que genera la fe
"Así como la vida humana se transmite a través del amor de un hombre y una mujer, así también la vida cristiana se transmite a través del amor de una comunidad", afirmó.
"No es solo el sacerdote, ni un catequista, ni un líder carismático, quien genera la fe, sino la Iglesia, la Iglesia unida, viva, formada por familias, jóvenes, solteros y consagrados, animada por la caridad y por tanto deseosa de ser fecunda, de transmitir a todos, y especialmente a las nuevas generaciones, la alegría y la plenitud de sentido que vive y experimenta".
"Lo que mueve a los padres a querer dar la vida a sus hijos no es la necesidad de tener algo, sino el deseo de dar, de compartir el amor desbordante y la alegría que habita en ellos", continuó el Papa, añadiendo que esta es la raíz de toda iniciativa formativa.
Abordar la formación como padres que transmiten la fe a sus hijos
Sobre el tema del amor de los padres a sus hijos, el Papa León también señaló que a veces en la Iglesia la figura del formador, como maestro capaz de transmitir competencias, ha primado sobre la "del 'padre' capaz de generar la fe".
Insistió en que no basta "transmitir doctrina, observancia y ética", sino que los formadores estamos "llamados a compartir lo que vivimos, con generosidad, amor sincero a las almas, disposición a sufrir por los demás y entrega sin reservas, como padres que se sacrifican por el bien de sus hijos".
En este sentido, el Santo Padre señaló a San Pablo como modelo a seguir, porque esta idea se refleja también en el capítulo 4, versículo 19, de su Carta a los Gálatas, que el Dicasterio eligió como tema de su Asamblea Plenaria.
No se desanimen
El Obispo de Roma también enfatizó que los formadores "necesitan promover caminos de vida coherentes, atractivos y personales" que conduzcan al Bautismo y a los Sacramentos, y ayudar a quienes están descubriendo su fe "a madurar y conservar un nuevo estilo de vida que abrace todos los ámbitos de la existencia, tanto privada como pública, como el trabajo, las relaciones y la conducta diaria".

"Como vemos, el arte de la formación no es fácil ni improvisable", reconoció. "Requiere paciencia, escucha, acompañamiento y verificación, tanto a nivel personal como comunitario, y no puede separarse de la experiencia y la compañía de quienes la vivieron, para aprender a seguir su ejemplo".
Citó algunos santos importantes como San Ignacio de Loyola, San Felipe Neri, San José de Calasanz, San Gaspar del Búfalo, San Juan Leonardi y San Agustín.
A la luz de todos estos modelos a seguir, el Papa instó a los participantes en la asamblea plenaria del Dicasterio a proseguir su trabajo, llamándolos a no desanimarse incluso cuando los desafíos que afrontan puedan parecer a veces superiores a sus "fuerzas y recursos".
"Comiencen poco a poco, siguiendo en la fe la lógica evangélica del 'grano de mostaza', seguros de que el Señor nunca dejará de darles, en el momento oportuno, las energías, las personas y las gracias que necesitan", dijo el Papa León, animando a sus oyentes a confiar en la Santísima Virgen María e imitar su fe.+
