Jueves 5 de febrero de 2026

León XIV: 'Para reconciliarse hay que desarmar el propio corazón'

  • 5 de febrero, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El Santo Padre se reunió con jóvenes sacerdotes y monjes de las Iglesias Ortodoxas Orientales, quienes se familiarizan con las academias y dicasterios pontificios de la Curia Romana.
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El papa León XIV recibió hoy a jóvenes sacerdotes y monjes de las Iglesias Ortodoxas Orientales, de visita en Roma y a la Curia Romana. En su discurso, enfatizó la necesidad de abandonar los prejuicios y desarmar el propio corazón. Esto es esencial para crecer en unidad.

Los sacerdotes y monjes presentes en Roma provienen de seis comunidades pertenecientes al grupo de las Iglesias Ortodoxas Orientales: armenia, copta, etíope, eritrea, malankara y siríaca. Vinieron por invitación del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos del Vaticano. 

La estadía de estudios en Roma, señaló el Papa, tiene como objetivo comprender mejor la Iglesia católica, en particular la Curia Romana y las instituciones educativas de Roma. "Estoy convencido, dijo, de que su visita también fue una bendición para todos los que los conocieron aquí, permitiéndoles comprender mejor sus Iglesias".

Diferentes comunidades son parte de un solo Cuerpo
El Santo Padre se refirió a la reciente Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, y en particular a su lema, tomado de la Carta de San Pablo a los Efesios: "Un solo Cuerpo. Un solo Espíritu. Una sola esperanza" y señaló que el Apóstol de las Naciones, quien fundó comunidades en diversas regiones del mundo, era consciente de que podían encerrarse en sí mismas, centradas en sus propios problemas. Por ello, en sus cartas, les recordó que "son parte del único Cuerpo Místico de Cristo. De este modo, los animó a apoyarse mutuamente y a mantener la unidad de fe y enseñanza, que refleja la naturaleza trascendente y la unidad de Dios".


Herencia cristiana común
El pontífice enfatizó que "las diferencias históricas y culturales entre nuestras Iglesias constituyen un maravilloso mosaico de nuestra herencia cristiana común, que todos podemos apreciar. Al mismo tiempo, debemos seguir apoyándonos mutuamente para crecer en nuestra fe común en Cristo, fuente última de nuestra paz".

Refiriéndose al testimonio del Patriarca Atenágoras, uno de los pioneros del movimiento ecuménico, León XIV señaló la necesidad de una transformación interior, de "desarmar el propio corazón". 

"Cuando nos liberamos de prejuicios y desarmamos nuestro corazón, crecemos en el amor, cooperamos más estrechamente y fortalecemos nuestros lazos de unidad en Cristo. De esta manera, la unidad cristiana se convierte también en fermento de paz en la tierra y de reconciliación para todos", añadió el Santo Padre.+