Domingo 15 de febrero de 2026

Mons. Lozano: 'Una nueva oportunidad'

  • 15 de febrero, 2026
  • San Juan (AICA)
El arzobispo de San Juan de Cuyo invita a vivir la Cuaresma como un tiempo de conversión interior, solidaridad y esperanza, a partir de la oración, el ayuno y la limosna.
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El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, reflexionó sobre el inicio de la Cuaresma y la invitación a vivir este tiempo como una oportunidad de renovación espiritual y compromiso solidario.

En su mensaje, el prelado señaló que, tras el tiempo de carnaval -tradicionalmente asociado a la alegría y los corsos populares que aún se conservan en algunos barrios y provincias- el Miércoles de Ceniza marca una pausa para mirar hacia el interior y comenzar un nuevo camino. La Cuaresma, explicó, es un regalo que permite a cada persona recomenzar desde su propia realidad, con esperanza y humildad, en preparación para la Semana Santa.

Monseñor Lozano destacó que este período de cuarenta días tiene un profundo significado en la historia de la fe cristiana, recordando los cuarenta días del diluvio, los cuarenta años del pueblo de Israel en el desierto y los cuarenta días de ayuno de Jesús. Se trata, subrayó, de un tiempo para revisar el corazón y abrirse a una vida renovada que culmina en la alegría de la Pascua.

El arzobispo resaltó que la propuesta no se limita a prácticas externas, sino a una actitud sincera de búsqueda y superación del conformismo. En ese marco, recordó los tres pilares que la Iglesia propone para vivir la Cuaresma: la oración, el ayuno y la limosna. La oración fortalece el vínculo con Dios; el ayuno ayuda a desprenderse de lo superficial y a valorar lo esencial; y la limosna impulsa a compartir y construir una comunidad más fraterna.

Sobre el Miércoles de Ceniza, indicó que el gesto de recibir la ceniza recuerda la fragilidad humana y la necesidad de Dios y de los demás. Además, recordó que tanto este día como el Viernes Santo son jornadas de ayuno, en el marco de un tiempo penitencial que invita a la moderación.

Citando al profeta Isaías, el arzobispo destacó que el ayuno que agrada a Dios está unido a la solidaridad concreta con quienes más lo necesitan. En esa línea, propuso destinar el dinero ahorrado mediante pequeñas privaciones a iniciativas solidarias al finalizar la Cuaresma.

Por último, monseñor Lozano extortó a vivir este tiempo litúrgico como una nueva oportunidad para dejar atrás aquello que impide avanzar y abrirse al amor y la alegría de la vida nueva en Jesús, con el deseo de llegar a la Pascua con un corazón renovado y agradecido.+