Cuaresma: Fuerte llamado de Mons. Scheinig al respeto y la ejemplaridad social
- 19 de febrero, 2026
- Luján (Buenos Aires) (AICA)
El arzobispo de Mercedes-Luján invitó a prepararse para la Pascua desde una profunda transformación interior y advirtió sobre la violencia, la corrupción y la falta de respeto a la ley.
Énfasis en la responsabilidad de los dirigentes y la protección de los más vulnerables.
Monseñor Jorge Scheinig, arzobispo de Mercedes-Luján, difundió su carta pastoral de Cuaresma camino a la próxima Pascua. En el mensaje, el prelado invita a los fieles a prepararse espiritualmente para celebrar la resurrección de Jesús y renovar la fe en que "la muerte ha sido vencida y no tiene la última palabra".
Monseñor Scheinig subraya que la Pascua constituye el fundamento de la vida cristiana y retoma las palabras de san Pablo a la comunidad de Corinto: "Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes" (1 Cor 15, 12-18). En ese sentido, destaca la importancia de celebrar profundamente este tiempo litúrgico para volver "a los cimientos" de la fe y encontrar respuestas en momentos de alegría, dolor o desesperanza.
El arzobispo propone vivir la Cuaresma como un tiempo de disposición interior mediante la escucha y meditación de la Palabra de Dios, el examen de conciencia y el sacramento de la reconciliación. Exhorta también a practicar el ayuno, la oración y las obras de caridad, especialmente hacia los enfermos y los pobres, afirmando que "el amor nos resucita".
En su reflexión sobre la conversión, explica el significado de la palabra griega "metanoia", entendida como un cambio profundo de mente y de vida. Recuerda que la traducción latina impulsada por el papa Dámaso I y realizada por san Jerónimo en la Vulgata acentuó el sentido de penitencia y arrepentimiento. A partir de ambos significados, llama a una transformación personal que lleve a vivir según las Bienaventuranzas (Mt 5,1-12).
En otro tramo de la carta pastoral, monseñor Scheinig propone recuperar el valor del respeto en la vida social. Advierte que la sociedad atraviesa tiempos marcados por el odio y la violencia, y sostiene que el respeto implica "volver a mirar" al otro con atención y consideración, más allá de las primeras impresiones.
Asimismo, dedica un apartado al respeto por la ley y a la necesidad de ejemplaridad de quienes ejercen responsabilidades públicas. Señala que la falta de coherencia en dirigentes políticos, sociales, religiosos y judiciales contribuye a la degradación social. Cita la expresión atribuida a san Gregorio Magno: "corruptio optimi pessima" ("la corrupción de lo mejor es lo peor"), para advertir que la corrupción de quienes ocupan cargos superiores resulta especialmente dañina.
En relación con la violencia y la situación de los menores, el arzobispo cuestiona propuestas que plantean encarcelar a niños que cometen delitos, al considerar que constituyen "un atajo" frente a la responsabilidad de generar condiciones de vida digna para las familias. Denuncia la complicidad con el narcotráfico, la desigualdad ante la justicia y la falta de oportunidades básicas como alimentación, educación, salud, vivienda y trabajo.
La carta concluye con un llamado a la conversión personal y social, insistiendo en que el respeto a la vida y a la ley debe comenzar por los adultos y por quienes ocupan mayores responsabilidades, en especial para proteger a los niños y ancianos, a quienes -afirma- Dios ha regalado la vida "por igual".+
