Martes 10 de febrero de 2026

Mons. García Cuerva: 'Ser luz y sal significa involucrarnos'

  • 10 de febrero, 2026
  • Buenos Aires (AICA)
"Tenemos que aportar amor, paz, alegría y ganas de vivir a tantos que creen que sus vidas ya no tienen sentido", animó el arzobispo de Buenos Aires en su homilía dominical.
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"Parecería que Jesús no tiene dudas, nos define como sal y nos define como luz. Somos sal del mundo, somos la luz del mundo", aseguró el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, al reflexionar sobre el significado de la afirmación de Jesús en el Evangelio del V Domingo del Tiempo Ordinario.

El prelado porteño planteó la necesidad de preguntarse "¿Qué tipo de sal somos?, ¿Qué tipo de luz somos? Y si somos sal, ¿qué hacemos con ella? Y si somos luz, ¿qué hacemos con la luz?".

Monseñor García Cuerva explicó que la sal no solo sirve para dar sabor a los alimentos, sino también para conservarlos. En este sentido, destacó que los cristianos están llamados a "aportar gusto a la vida, aportar amor, paz, alegría y ganas de vivir a tantos que creen que sus vidas ya no tienen sentido" y a ser "agentes que podemos evitar la corrupción" en la sociedad.

Citó luego la encíclica Laudato Si', y recordó: "Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de muy poco".

El arzobispo también reflexionó sobre el papel de la luz en la vida de las personas: "Tanta oscuridad, tantas tinieblas, la violencia, la soledad que viven tantos hermanos, el narcotráfico, la pobreza, la exclusión... Y entonces, también tenemos que pedirle a Dios, para nuestra Argentina, esas luces sociales que son las que verdaderamente iluminan a todos: la luz de la educación, una educación de calidad para todos, la educación que nos hace protagonistas de nuestra propia vida, y al mismo tiempo, la luz del trabajo y la luz del diálogo".

Por último, en relación al profeta Isaías, instó a vivir concretamente como luz: "Si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía".+