Mons. Mazzitelli: Cuaresma, un llamado a la unidad, la escucha y la conversión
- 23 de febrero, 2026
- San Rafael (Mendoza) (AICA)
El administrador apostólico de San Rafael invitó a la renovación personal y comunitaria, poniendo el acento en la cercanía, el ayuno con sentido interior y el cuidado de las palabras.
En el inicio de la Cuaresma, el administrador apostólico de San Rafael, monseñor Marcelo Mazzitelli, compartió un mensaje dirigido a la comunidad con el lema "Que todos sean uno", en el que propone asumir este tiempo litúrgico como una oportunidad real de cambio y crecimiento en la fe.
El texto parte del llamado que la Iglesia renueva cada año: "Conviértanse al Señor, su Dios, porque él es clemente y misericordioso". A la luz de esta exhortación, el obispo recordó que la Cuaresma es un camino de preparación hacia la Pascua, un tiempo que invita a revisar la propia vida y a disponerse con alegría para celebrar la Resurrección del Señor.
Entre los aspectos destacados, puso el acento en la escucha como actitud fundamental. No se trata sólo de oír, sino de abrir el corazón a la Palabra de Dios y a los demás. En sintonía con el mensaje del Santo Padre, señaló que escuchar es el primer gesto que hace posible un vínculo auténtico, y que el clamor de los pobres continúa interpelando a la Iglesia y a la sociedad.
También profundizó en el sentido del ayuno, presentado como una práctica que va más allá de lo exterior. Lo definió como un ejercicio espiritual que ayuda a ordenar los deseos, buscar lo esencial y despertar el hambre y la sed de justicia, convirtiéndose en oración y en responsabilidad concreta hacia el prójimo. En este contexto, recordó las orientaciones del papa León XIV para este tiempo cuaresmal.
Abstinencia acorde a la realidad actual
De manera particular, monseñor Mazzitelli retomó el llamado del Papa a vivir una forma de abstinencia acorde a la realidad actual: abstenerse de palabras que hieran o descalifiquen. Invitó a cuidar el lenguaje en la vida familiar, laboral y social, así como en las redes y en las comunidades cristianas, frente a un clima social atravesado por la agresividad y la polarización.
Por último, el administrador apostólico subrayó que la conversión no es un proceso individual aislado, sino un camino que se recorre en comunidad. Parroquias, familias y grupos eclesiales están convocados a vivir juntos este tiempo, haciendo de la escucha, la atención a los más necesitados y el cuidado de la creación un estilo permanente de vida cristiana.
Con la certeza de que "este es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación", animó a la Iglesia diocesana a dejarse renovar por el Espíritu y a avanzar hacia la Pascua con esperanza.+
