Ante una basílica colmada, monseñor Scheinig presidió la Eucaristía e invitó a renovar el llamado a ser "sal de la tierra y luz del mundo" a la luz del testimonio del beato.
La iniciativa reunió a 63 sacerdotes, entre rectores, formadores y directores espirituales de 24 seminarios de todo el país, junto con formadores del Seminario Nacional de Uruguay.
"Una manera de ser luz y sal es no ser indiferentes ante las problemáticas sociales que campean en nuestro mundo", señaló el obispo de Goya.
Agustín Corral y Leonardo Ponce recibieron el ministerio de parte del obispo, Mons. Ernesto Giobando SJ, quien invitó a los ordenados a ser "constructores de unidad y de paz".